Este blog existe porque existen los instantes, que son algo así como una imagen fija de un momento de nuestra existencia. Y existe porque existen las palabras, esas comunicadoras que se entrelazan para contarte cosas y para contar contigo...



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Amanda Mair:

Joven, 17 años. Sueca. Su primer disco, aún por salir, pero ya podemos ir escuchando algo. Sus inspiraciones musicales pasan por Melody Gardot, Feist, Sufjan Stevens y Bon Iver. Triunfará.
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jueves, 27 de agosto de 2009

No vayas.

Ni siquiera un prohibido sirve de aliciente para visitar algunos lugares.
Calle amargura, Conil, Cádiz.

sábado, 22 de agosto de 2009

Subjetividad.

Sin miedo a generalizar se podría decir que todos los niños son unos muñecos.
Mercadillo de baratijas, un domingo cualquiera, Cádiz.

Reglamento municipal.


La recolección de la telebasura se hará en el horario establecido y con la televisión convenientemente apagada con el fin de no contaminar la vía pública.
Una calle del casco antiguo de Cádiz.

Concepto doloroso.

Un pellizco de mi madre para que me apresurara mientras me entretenía leyendo un cartel pudo ser el inicio de la asunción del concepto de estrés.
Confieso que aún hoy me duele.
Casa puerta cerca del mercado de abastos, en Cádiz.

domingo, 16 de agosto de 2009

Apariencias, falsas apariencias.

- Como te decía, hay que guardar las apariencias porque, aunque no lo creas, mucha gente puede estar mirándonos ahora mismo, y no siempre con buenos ojos.
- A mi eso no me importa. Ya lo sabes.
- Lo sé querida, a tí no parece importarte nada. Pero el prestigio es mi falsa realidad que a tí te permite vivir como una reina. Así que déjate de remilgos y sonríe a esa hiena que nos mira. Es la mujer del alcalde.
Acogedor balcón metropolitano en el Borne, Barcelona.

Ilusión...

... y esperanza.
Botella flotando en el Atlántico venida de muy lejos.

Redil.

Cada día siento más resistencia a seguir los caminos marcados de la sociedad. Pero ya ves, sigo por aquí. Como tú.
Trecho en el campo gaditano entre arbustos espinosos.

Amanecer.

La noche levanta suavemente el telón de oscura niebla y el escenario de la vida empieza a iluminarse de sencillos colores que te invitan un día más a sobrevivir.
Playa de la Barceloneta con las primeras luces.

viernes, 7 de agosto de 2009

Caída libre.

Una decisión precipitada te puede hacer perder pie.
A bordo de un barco en un canal entre esteros.

lunes, 3 de agosto de 2009

Traseras.


La realidad tiene tantos puntos de vista como tú curiosidad por escrutarlos.
Vista del mercado de la Boquería de Barcelona desde una galería de arte.

domingo, 2 de agosto de 2009

Despedida.

Te fuiste tan deprisa que, años después, un malogrado adiós sigue apagándose en mi boca.
Vistas de vértigo desde el Ave a Madrid, hace unos añitos.

Los famosos bloques.

Nunca mires a los bloques en un día negro.
Nunca, absolutamente nunca.
Tienen muy mala fama.
No caigas en la tentación.
Líbrate del mal.
Amén.
Playa de Santa María del Mar, Cádiz.

viernes, 31 de julio de 2009

Creo que no.

Cada día te veo ahí arriba, altivo, y me pregunto si al pasar al menos me miras de soslayo.
Felino vecino de buena presencia al que saludo casi todas las mañanas.

Pérdidas.

No se acostumbra a su asuencia y hoy, veinte años después, sigue pidiendo dos cafés. Como siempre, mientras contempla la cara estupefacta del camarero que busca con la mirada, le ruega amablemente que uno de ellos sea sin azúcar, por favor.
Una mañana en una cafetería de un boulevard cualquiera, en París.

Bandera amarilla.


Por favor, no revuelvas las aguas del pasado, o te encontrarás.

Espuma efímera del mar que deja la embarcación desde donde miro mi ya pasado, Chiclana, Cádiz.

sábado, 25 de julio de 2009

Declaración.

Maldita monotonía que nos mantiene anclados a una realidad que nos vive en lugar de ser vivida.
Anclas en tierra sin marineros en una arboleda perdida, en Conil, Cádiz.

viernes, 17 de julio de 2009

Un robado.

Zapatos rojos para una cita en blanco y negro.
Foto robada a los de la mesa de al lado.

miércoles, 15 de julio de 2009

Encuentro.

Cada día me gustan más las casualidades, como que los dos estemos paseando por la misma calle.
Un día de semana por la Barceloneta, Barcelona.

martes, 14 de julio de 2009

Descubierto.

Harto el mar, terminó por delatarme exponiendo mis huellas dactilares.
Arrugas en la arena del puente Canal, en la Caleta, Cádiz.

lunes, 13 de julio de 2009

Disculpa.

Lo siento, pero se me está nublando la vista y no voy a poder contarte lo que estaba viendo.
Cielo de nubes, adivina dónde.