Este blog existe porque existen los instantes, que son algo así como una imagen fija de un momento de nuestra existencia. Y existe porque existen las palabras, esas comunicadoras que se entrelazan para contarte cosas y para contar contigo...



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Amanda Mair:

Joven, 17 años. Sueca. Su primer disco, aún por salir, pero ya podemos ir escuchando algo. Sus inspiraciones musicales pasan por Melody Gardot, Feist, Sufjan Stevens y Bon Iver. Triunfará.
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viernes, 31 de julio de 2009

Creo que no.

Cada día te veo ahí arriba, altivo, y me pregunto si al pasar al menos me miras de soslayo.
Felino vecino de buena presencia al que saludo casi todas las mañanas.

Pérdidas.

No se acostumbra a su asuencia y hoy, veinte años después, sigue pidiendo dos cafés. Como siempre, mientras contempla la cara estupefacta del camarero que busca con la mirada, le ruega amablemente que uno de ellos sea sin azúcar, por favor.
Una mañana en una cafetería de un boulevard cualquiera, en París.

Bandera amarilla.


Por favor, no revuelvas las aguas del pasado, o te encontrarás.

Espuma efímera del mar que deja la embarcación desde donde miro mi ya pasado, Chiclana, Cádiz.

sábado, 25 de julio de 2009

Declaración.

Maldita monotonía que nos mantiene anclados a una realidad que nos vive en lugar de ser vivida.
Anclas en tierra sin marineros en una arboleda perdida, en Conil, Cádiz.

viernes, 17 de julio de 2009

Un robado.

Zapatos rojos para una cita en blanco y negro.
Foto robada a los de la mesa de al lado.

miércoles, 15 de julio de 2009

Encuentro.

Cada día me gustan más las casualidades, como que los dos estemos paseando por la misma calle.
Un día de semana por la Barceloneta, Barcelona.

martes, 14 de julio de 2009

Descubierto.

Harto el mar, terminó por delatarme exponiendo mis huellas dactilares.
Arrugas en la arena del puente Canal, en la Caleta, Cádiz.

lunes, 13 de julio de 2009

Disculpa.

Lo siento, pero se me está nublando la vista y no voy a poder contarte lo que estaba viendo.
Cielo de nubes, adivina dónde.

Sin casting.

Gran Hermano te ha echado el ojo.
Te quiere.
Te quiere ...vigilar.
Cámara de la Policia Local en el Campo del Sur, Cádiz, junto al teatro romano.

jueves, 9 de julio de 2009

Por un metro.

Me cautivó tu interior, tus idas y venidas, tus movimientos precisos, tus silencios, tu vorágine instantánea, esa suerte de monótona travesía de destinos calculados,... Mientras te pensaba supe que te irías rápido, como llegaste, casi sin avisar. Así que corrí y corrí, pero para cuando pude alcanzarte y sin que pudiera decir palabra alguna, cerraste tus puertas con estrépito ante mis narices.
Desolado, no sé si podré soportar la desazón de una nueva espera.
Interior del metro de París.

Reflejo.

Cerré el libro convencido de que algo de mí quedaba dentro. O tal vez, fuera.
Escaparate de una tienda con libros.

miércoles, 8 de julio de 2009

Entre cubo y agua.

Sin más profundidades he de decirte que en el fondo, entre tú y yo, sólo hubo oscuridad.

Pozo de agua en la casa de la madre de Alonso, en Cáceres.

Lo que somos.

Somos miedo, miedo que infundimos, miedo que tenemos.
Escultura realizada sobre piedra por un hombre que se retiró a vivir en un pueblo de la Sierra de Gata, Cáceres. Jano, dios romano de los principios y de los finales, al que fue consagrado el mes de enero.

martes, 30 de junio de 2009

Principio de incertidumbre.

A mitad de camino, no sé si hago mejor en subir o en bajar. Me asusta tanto lo que conozco como lo que me queda por conocer. Veo tantas luces como sombras y su equisdistancia me impide decidir. Si te asomaras por uno de los extremos, entonces mi decisión tendría un sentido. Para tí o para mí. Pero no puedo prometerte nada.
Al menos desde aquí.
Escaleras en casa de la abuela Benigna, en Sierra de Fuentes.

Al sur del sur.

Huí despaborido y no paré hasta que me flaquearon las fuerzas, y por segunda vez me sentí perdido por completo. Miré a mi alrededor y un pálpito me hizo dar el primer paso. Sabía que mis pasos me traerían al sur.
Y es que uno es de a donde va, no de donde viene.
Placa antigua de una calle del pueblo medieval de Granadilla, abandonada en plena actividad por la construcción de un pantano. Cáceres.

Pérdida.

Lo peor que hiciste al invitarme al laberinto de tus sentimientos es enseñarme de antemano la salida.
Explanada de columnas junto al Mediterráneo, en Almería.

lunes, 29 de junio de 2009

Surfing.

Me gusta nadar en la inocencia de mi propia mirada y, a veces, también en la del que me mira.
Creativo zócalo de una vivienda en una calle céntrica de Conil, Cádiz.

Esperanza.

Después de mucha búsqueda, la encontré.
Ahora estoy dentro y prefiero no contarte nada.
Está abierta.
Ven.
Típica casa costera de algún guiri europeo. O no.

Petición.

Querría vivir en un mundo sin aristas donde el sueño no despierte a una realidad de sombras.
Típica bola de metal que impide malaparcar a los coches, en Cónil, Cádiz.

sábado, 27 de junio de 2009

Pies desnudos.

Mientras me calzo las mullidas zapatillas de casa tengo la sensación cada vez más cierta de que ando descalzo por la vida.
Y la vida, duele.
Fotografía que tomé en el Cerro del Moro, al poco de llegar a Cádiz, de un edificio que hoy ya no existe.